
-Mamá, voy y vuelvo.
-Voy y vuelvo fué lo que dijo tu papá hace 32 años y aún está la sopa sobre la mesa.
Sobre la mesa, el pan duro y la sal pa darle sabor a la madera que cada año se volvía mas roñosa.
Sobre el sillón, la chaqueta con polillas de papá.
Sobre la cama, la mitad de las sábanas en orden, pues la otra mitad eran pena.
Pena, pena de que papá no volviera.
No volvió ni el viejo, ni la esperanza con la que salió a buscar voces.
La espranza se puso fría, como el aire de la casa cada verano cuando mamá recuerda las onces bajo el parrón, con pan amasado y chancho en piedra.
Eran 4 en aquel entonces.
Hoy sólo son 3: Mamá, el Flaco, y la injusticia.
1 comentarios:
hmmm...
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